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Todo por la VIDA

Quienes Somos

SOMOS UN GRUPO DE PAREJAS COMPROMETIDOS CON EL DERECHO A LA VIDA BAJO LA DIGNIDAD DE HIJOS DE DIOS. Buscamos sensibilizar y educar a las familias para formar hogares santos. OBJETIVO: Desarrollar un canal de comunicación permanente entre la pastoral familiar y la comunidad en general, buscando siempre multiplicar las enseñanzas de Dios a través de su palabra. (Eucaristías Dominicales).



Preguntas Frecuentes

Que es el aborto?
Que consecuencias físicas y espirituales trae el aborto para la mama y el bebe?
Cuando comienza la vida humana?
Si una mujer aborta y se arrepiente que debe hacer?
Cuando una mujer planifica con métodos artificiales aborta?
Que es un bautismo de deseo?
Todos los bebes no nacidos van al cielo?
Como puedo reparar si he abortado?

1. El aborto
PECADO DEL ABORTO
“Pero el Señor le replicó: “¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo. 11 Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti." (1)
“Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida” (2)
El aborto es un pecado grave, que genera graves consecuencias, ante esto el catecismo en su numeral 2272 nos dice: “La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana: Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententia, es decir, de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito, en las condiciones previstas por el Derecho. con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres ya a toda la sociedad”(3) Por ello se considera el aborto como un pecado particularmente grave, y según el Concilio Vaticano II es un “crimen abominable”(4)puesto que atenta directamente contra la vida humana, la vida de un inocente e indefenso causada por aquel que tiene la principal obligación de cuidar velar por su vida, por otra parte, al niño abortado se le priva de recibir el sacramento del Bautismo, de ser Hijo por el Hijo, de ser amado y de amar y cumplir el plan que Dios le tenía destinado.
En esta falta cada persona se niega a someterse a Dios, generando como una consecuencia que el equilibrio interior se rompe y se desatan dentro de sí contradicciones y conflictos, no solo personales sino de carácter social en cuanto que generan consecuencias en el medio que rodea y como lo hemos anunciado anteriormente, el pecado del aborto obstruye el plan de salvación no solo con quien lo comete, sino con la victima, al ser privada del don mas importante de Dios para cada uno, la vida.
Además conforme a lo enunciado por el Catecismo y el Código de Derecho Canónico, tiene una pena canónica que es una sanción que la Iglesia impone a ciertas conductas particularmente relevantes, generando en el caso concreto la excomunion latae sententiae, es decir que la persona en el momento de cometer el aborto, queda automáticamente privada de recibir los Sacramentos mientras no le sea levantada la pena: no se puede confesar válidamente, no puede acercarse a comulgar, no se puede casar por la Iglesia, etc. Cabe anotar que esta en esta pena no incurre solo la mujer que comete el delito sino todos aquellos que hayan prestado colaboración efectiva para que aconteciera el aborto.
Finalmente, varios Padres de la Iglesia, y luego de ellos muchos teólogos escolásticos, aplican la expresión a todos los pecados que directamente se oponen a aquella cualidad que es, por apropiación, la cualidad característica de la Tercera Persona Divina. Caridad y bondad son especialmente atribuidas al Espíritu Santo, como el poder es al Padre y la sabiduría al Hijo. Solo entonces, así como llamaron pecados contra el Padre aquellos que resultan de la fragilidad, los pecados contra el Hijo aquellos que nacen de la ignorancia, así los pecados contra el Espíritu Santo son aquellos que son cometidos con absoluta malicia, ya sea por desprecio o rechazo de las inspiraciones e impulsos los cuales habiendo sido animados en el alma del hombre por el Espíritu Santo, pudieran haberlo desviado o librado del mal.
Debido a lo anterior, cada uno de los que estuvo involucrado en algún tipo de aborto provocado tenga un reconocimiento de su pecado, y se acerque al sacramento del perdón, y en el caso concreto por la gravedad del hecho para obtener la absolución que solo puede ser concedida según el derecho Eclesial por el Papa, por Obispo del lugar o un sacerdote autorizado para ello.(5)
Sin embargo es preciso recordar que el pecado del aborto causa un daño al prójimo, en este caso al bebe no nacido, y es necesario ser consciente que la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que este causo.(6)
Por lo tanto es necesario reparar, satisfacer de manera apropiada el daño causado, y sin olvidar que cada ser humano es creado inmediatamente por Dios, su alma es espiritual y, por ende inmortal. Está abierto a Dios y solamente en él encontrará su realización completa… Sin embargo, la vida temporal vivida en este mundo no se identifica con la persona; ésta tiene en propiedad un nivel de vida más profundo que no puede acabarse. La vida corporal es un bien fundamental, condición para todos los demás aquí abajo; pero existen valores más altos, por los cuales podrá ser lícito y aun necesario exponerse al peligro de perderlas. En una sociedad de personas, el bien común es para cada persona un fin al que ella debe servir, al que sabrá subordinar su interés particular. Pero no es su fin último; en este sentido es la sociedad la que está al servicio de la persona, porque ésta no alcanzará su destino más que en Dios.(7)Solo un acto de la misericordia de Dios y del propio Espíritu Santo puede llegar a reparar la gravedad de este pecado, es por ello que como a lo largo de este escrito vamos a demostrar muchas mujeres y demás personas implicadas en el crimen del aborto, aun habiendo confesado su culpa, no pueden hallar la paz necesaria al no reparar como es debido este pecado.
(1) Gen 4, 10.
(2) JUAN PABLO II “Enciclica Evangelium Vitae. Num 58. 1995.
(3) CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA Num 2272, CIC can 1398.
(4) CONCILIO VATICANO II. Const Past. GAUDIUM ET SPES, Sobre la Iglesia en el mundo actual Num 51
(5) CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA, Num 1463.
(6) Cc de TRENTO DS 1712.
(7) SAGRADA CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración sobre el aborto provocado. 1974.